¿Culpable o inocente?

el-juicio-en-b

Cuenta una antigua leyenda que en la Edad Media un hombre muy virtuoso fue injustamente acusado de haber asesinado a una mujer.

En realidad el verdadero autor era una persona muy influyente del reino y por eso desde el primer momento se procuró un chivo expiatorio para encubrir al culpable. El hombre fue llevado a juicio ya conociendo que tendría escasas o nulas oportunidades de escapar al terrible veredicto ….¡la horca!.

El Juez, también coludido, cuidó no obstante de dar todo el aspecto de un juicio justo, por ello dijo al acusado: “Conociendo tu fama de hombre justo y devoto del Señor vamos a dejar en manos de Él tu destino, vamos a escribir en dos papeles separados las palabras culpable e inocente, tú escogerás y será la mano del Dios la que decida tu destino”.

Por supuesto el mal funcionario había preparado dos papeles con la misma leyenda: “CULPABLE” y la pobre víctima aún sin conocer los detalles se daba cuenta que el sistema propuesto era una trampa. No había escapatoria.

El Juez conminó al hombre a tomar uno de los papeles doblados. Éste respiro profundamente, quedó en silencio unos cuantos segundos con los ojos cerrados y cuando la sala comenzaba ya a impacientarse abrió los ojos y con una extraña sonrisa tomó uno de los papeles y llevándolo a su boca lo engulló rápidamente. Sorprendidos e indignados los presentes le reprocharon airadamente:

“¿Pero qué hizo?, ¿y ahora? ¿cómo vamos a saber el veredicto?”. “Es muy sencillo”, respondió el hombre. “Es cuestión de leer el papel que queda y sabremos qué decía el que me tragué”.

Anuncios
Published in: on enero 14, 2009 at 7:34 pm  Dejar un comentario  
Tags:

PRESENTACIÓN

barrio-sesamo

Hay dos clases de niños que leen: los que lo hacen para la escuela, porque leer es su ejercicio, su deber, su trabajo (agradable o no, eso es igual); y los que leen para ellos mismos, por gusto, para satisfacer una necesidad personal de información (qué son las estrellas, cómo funcionan los grifos) o para poner en acción su imaginación. Para “jugar a”: sentirse un huérfano perdido en el bosque, pirata y aventurero, indio o cowboy, explorador o jefe de una banda. Para jugar con las palabras. Para nadar en el mar de las palabras según su capricho.

El niño que tiene curiosidad por los libros se defiende como puede de esa literatura edificante. Se encarama al estante del adulto y le roba las obras maestras de la imaginación, a las que en cierta manera consigue adecuar a sus propias exigencias: el Quijote, Robinson Crusoe, Gulliver, Orlando el Furioso. Se apodera de las fábulas populares que generaciones de folkloristas y de estudiosos de genio han ido transcribiendo de las tradiciones orales, sin sospechar, por lo menos inicialmente, que estaban regalando al incipiente niño lector patrimonios de fantasía. El niño recorta así, de los acontecimientos del mundo adulto, sus propios espacios, la expansión planetaria de la raza blanca, la conquista del oeste americano, la fundación de los imperios coloniales europeos en Africa y Asia, se convierten para él en materia prima de aventuras exóticas. No advierte que a través de esos libros pasa la ideología de la raza que se cree destinada al dominio del mundo, que los impregnan los enfrentamientos entre las potencias coloniales, que sostienen siglos de sufrimientos para millones de hombres; le es suficiente con identificar unos espacios elegidos por la fantasía, imaginarias patrias para su necesidad de obstáculos y de triunfos. En la escuela esos libros están, a menudo, prohibidos: eso los hace especialmente deseables.

Mucho se ha escrito sobre la importancia del juego en la formación humana. Pero quizás no creemos en aquello que escribimos y decimos, porque en la realidad cotidiana el juego y los juguetes aún son considerados como parte de lo que es superfluo y no como elementos de lo que es necesario: así se comportan, en la práctica, arquitectos y urbanistas, pero también la escuela, en la que para el juego existe la “hora de recreo”, bien diferente de la hora de “clase”, es decir de las “cosas serias”. Es una equivocación. En la escuela tendría que haber una “ludoteca”, como existe una biblioteca. El juego es tan importante como la historia o la matemática (las matemáticas juegan con los números; basta dar una ojeada a las revistas de matemáticas para descubrir los juegos que se inventan para la calculadora)

Para ello es indispensable una valoración distinta de la imaginación. Es imprescindible, en primer lugar, rechazar esa tradicional oposición entre fantasía y realidad, en la que realidad significa lo que existe y fantasía aquello que no existe. Esa oposición no tiene sentido. ¿No existen acaso los sueños? ¿No existen los sentimientos por el hecho de no tener cuerpo? ¿De dónde sacaría la fantasía los materiales para sus construcciones si no los tomara, como de hecho hace, de los datos de la experiencia, ya que no entran en la mente más datos que los de la experiencia?

No se puede concebir una educación basada en la actividad del niño, en su espíritu e investigación, en su creatividad, si no se coloca a la imaginación en el lugar que merece en la educación. Lo que implica que el educador animador cuenta entre sus tareas con la de estimular la imaginación de los niños, de liberarle de las cadenas que precozmente le crean los condicionamientos familiares y sociales, la de animarle a competir con ella misma, transformándose de imaginación que consume en imaginación que crea. Para esto también le serán útiles los libros. Claro está, para ir más allá. Y también para descubrir que más allá, hay otros libros en los que se conserva la memoria colectiva de la humanidad, el espesor de la historia humana, las reflexiones, los sufrimientos, las esperanzas de generaciones, los conocimientos, las técnicas y los proyectos para mejorar la vida. Ningún libro puede sustituir la experiencia, pero ninguna experiencia se basta a sí misma.

Published in: on enero 14, 2009 at 7:14 pm  Dejar un comentario  
Tags:

¿Qué es?

¿Qué es? ¿Qué es?
Hay luces de color
Que es?
Parecen de algodón
Que es?
No creo lo que veo estoy soñando
No lo se,que injusto es,Que es?
Que es? Que es?
Hay algo que va mal
Que es?
Quien canta sin parar?
Que es?
Las calles estan llenas de chavales
Todos rien sin cesar es que estoy loco?
Debe ser felicidad
Que es?
Los niños tiran nieve en vez de calaveras
Y juegan tan felices y no hay muerte en las aceras
Escarcha en las ventanas,dificil de creer
Y siento en mis huesos el calor de mi interior.
Aiba,Que es?El muerdago colgo
No ves? Se besan como no
Mirad,familias reunidas cuentan cuentos mientras comen el turron
Que horror!
Que es?Aquí,un arbol puedo ver
Por que,Tanta decoracion?
Aiba son luces de colores hay adornos relucientes y cositas muy brillantes
Y parece divertido,si señor
Es diversion es diversion,puediera ser lo que soñé,que es?
Que es?Por fin,es hora de dormir
A ver,no hay nada por aquí
Ni un fantasma ni una bruja que asuste a los niños
En sus sueños son tan dulces tan felices
Que es?
Fantasmas,pesadillas y brujas donde estan
No encuentro lo que busco,solo hay felicidad
No hay gritos en el aire,solo un coro celestial
Y todo huele a dulce,a golosina y a pastel
Amor,Calor,hay a mi alrededor,y yo estoy mucho mejor
Jamas podria imaginar tanta felicidad.
Me gusta,quiero mas
Y quiero mas y mas y mas ,conocere al fin que es
Quiero saber y conocer el sentimiento que encontre.
Oh,Que es?

Published in: on enero 13, 2009 at 6:18 pm  Dejar un comentario  
Tags: